Las ordenanzas municipales generalmente no van mucho mas alla de establecer restricciones al fumar o al estacionarse en espacios publicos, pero ahora un pueblo brasileno considera prohibir la muerte.
Los funcionarios de Biritiba Mirim, unos 70 km al este de la ciudad brasilena de San Pablo, planean llegar hasta ese extremo debido a que el cementerio local ha alcanzado el limite de su capacidad.
El alcalde Roberto Pereyra afirma que la norma es una forma de protesta contra las disposiciones federales que limitan la creacion o expansion de necropolis en zonas de conservacion. “Ellos no han querido escuchar nuestras demandas”, reclama.
Pereyra quiere construir un nuevo cementerio pero el proyecto esta atascado debido a que el 98% de Biritiba Mirim es considerado area protegida.
Un decreto del Consejo Nacional Brasileno para el Medio Ambiente del ano 2003 prohibe expresamente que se establezcan campos de sepultura en parques naturales.
El problema del castigo
Biritiba Mirim, un pueblo de 28.000 habitantes, no solo desea prohibir a sus residentes que se mueran. La ordenanza tambien les exige que cuiden su salud para evitar los decesos.
“No tengo trabajo, ni tampoco buena salud. Y ahora me dicen que tampoco me puedo morir. Eso es ridiculo”, dijo a los medios Amarildo do Prado, un desempleado local.
Se espera que el Consejo legislativo vote las nuevas disposiciones la semana proxima. “Por supuesto que la norma es una risa, inconstitucional, y ademas nunca sera aprobada”, dijo Gilson Soares de Campos, un asistente del alcalde.
“Pero… puede usted encontrar una mejor estrategia publicitaria para persuadir al gobierno de modificar la legislacion medioambiental que nos prohibe la construccion de un nuevo cementerio?”
La ordenanza dispone que “quienes la violen deberan responder por sus actos”. No aclara, sin embargo, cual seria el eventual castigo.