Según se ha conocido ahora a través de unos documentos desclasificados por el pentágono, gracias al Acta de Libertad de Información, en 1944 los laboratorios Wright, de la Fuerza Aerrea de los Estados Unidos estudiaron el efecto de productos quimicos para modificar el comportamiento humano. El objetivo era conseguir un arma no letal que redujera la capacidad de combate de las fuerzas enemigas y hundiera su moral. (a mi esto me parece mas bien de profesor Bacterio y su desmoralizador de tropas).

Pues bien, estos señores se fusilaron ocho millones de dolares en el desarrollo de una bomba afrodisiaca que provocaria a los soldados de las tropas enemigas que se encontrasen atraídos sexualmente entre si.

La cosa tiene tela… imagínense el famoso mito de la pastilla de jabón en las duchas, besitos entre compañeros etc… la suerte es que no se llegara a probar. como si no se iba a poder pasar tranquilo por la puerta de un bar Gay?… o que no iba a poder agacharse uno ni a amarrarse los zapatos.

Pero la cosa no queda ahí, por las obtusas mentes de estos señores llegaron a pasar ideas como compuestos que provocan zoofilia repentina entre la tropa, con lo que gallinas, caballos y resto de animalitos correrían grave peligro, esto roza mas bien el delito ecológico.

Pues la cosa no queda ahí, ya puestos, se planteo otra bomba que llamaron quien yo? que pretendía provocar olores similares a los gases intestinales y los de la halitosis.

Desde luego es para mantener en secreto dichos documentos, pues si se entera el ciudadano de a pie en que cono se dilapidaron ocho millones de dolares la explicación no convenceria mucho…

La redacción